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El Señor del Veneno diciembre 1, 2008

Posted by alarblog in Cristo Negro, Machu Picchu, México, Perú.
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Frente al Zócalo, en el Altar del Perdón de la Catedral Metropolitana de México, está una de las imágenes mas veneradas de todo este recinto, la de un Cristo Negro, siendo para muchos fieles sanador de penas, confesor, y símbolo de agradecimiento.

Hay una curiosa y singular leyenda sobre este Cristo, que transcurre a principios del siglo XVII. La misma empieza narrando acerca de un hombre llamado Don Fermín de Andueza, una personal rica que contaba con bastantes propiedades, pero realmente su riqueza estaba en su humildad y alma gigante, alguien muy querido por la gente por su ayuda y beneficios a pobres y gente necesitada. Cada día se acercaba al Templo de Porta Coeli a la mañana, al entrar y salir de la iglesia le rezaba a un gran crucifijo, le besaba los pies y depositaba unas monedas de oro en el plato petitorio.

Sin embargo, Ismael Treviño, un ser egoísta y envidioso con todos, que disfrutaba del bien propio y del dolor ajeno, tenía grandes celos sobre Fermín; celos sin sentido a tal punto de hablar mal de él por doquier o de tratar de truncar sus negocios, pero cuanto más intentaba frustrar las operaciones de Fermín, mejor éstos resultaban. Los celos pasaron a ser envidia, y la envida a odio, hasta que planeó matarlo.

Para no ser descubierto en un acto de semejante maldad, preparó un pastel para entregar a Don Fermín, rociándolo con un veneno que no daba la muerte al instante, sino que poco a poco iba a ir recorriendo el cuerpo hasta apagar su vida. Se lo entrega comentandole que era un reglado de un amigo, el regidor perpetuo del Ayuntamiento, para que lo disfrute en su desayuno.

Ismael, curioso de ver como el veneno surtiría efecto y disfrutar de su malévola idea, lo siguió esa mañana y se escondió en la capilla para espiarlo, pero…la sorpresa estaba por ocurrir: Al momento que Fermín besa los pies ensangrentados del Cristo, blanco como el marfil, mágicamente se obscurecieron los pies y rápidamente terminó tiñiendo todo le cuerpo de la estatuilla, tornándolo ennegrecido como si fuera una pieza de ébano tallada. Los allí presentes que estaban rezando contemplaron impactante milagro, hasta don Fermín quedó congelado de la sorpresa.

Sobresaltado, Ismael Treviño, sale de su escondite arrepentido y confiesa a gritos su accionar. Cristo a manera de esponja, absorvió el veneno letal que Fermín tenía en su cuerpo.

Fermín con la humildad de siempre lo perdona y abraza efusivamente, además lo protegerlo de la furia y de la reprimenda del resto de los presentes, ya que se olvidada del ataque y pide arrodillar y orar en señal de agradecimiento al Cristo. Ismael, pálido, lento y sin fuerzas, se va lentamente de la iglesia, abandona la ciudad y nunca más se supo de él.

Desde este milagroso hecho, Fermín y el resto de la gente llevaron velas en señal de ofrenda al Santo Cristo, hasta que una tarde desgraciadamente una de estas velas cae y lo incendia, dejando solo cenizas de la figura.

Tiempo después fue remplazada por otro Cristo Negro, con una figura igual de impactante y su rostro sombrío que refleja una infinita belleza y los detalles lujosos en oro y plata, pero lamentablemente manos malvadas con su afán de acabar con las costumbres y tradiciones mexicanas, cerraron el Templo de Porta Coeli y se trasladó la imagen al templo antiguo de Tlaltelolco, que siendo una los más importantes tesoros del virreynato, luego fue convertido en ¡un simple almacén!

En 1944 el Señor del Veneno fue llevado a la Catedral Metropolitana, donde ya es costumbre que cada viernes al mediodía se lleve cabo una misa donde los feligreses ofrecen flores, velas y cirios para agradecer y para escuchar los milagros que este Cristo ha cumplido. La iglesia de Porta Coeli fue abierta también desde entonces y retomó su culto.

Tanto esta leyenda que recorrió todo México y fue ganando devotos, como tantas otras acerca de los cristos negros, encierran esa rica historia y misterio que al escucharlas nos hacen trasladarnos a siglos pasados y a creer que la magia y los milagros existen.

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