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México: Barrancas del Cobre agosto 20, 2009

Posted by alarblog in Chihuahua, México, Roca.
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Viajar a las Barrancas del Cobre, en la Sierra Tarahumara, es una experiencia inigualable de encuentro con la fuerza de la naturaleza, en su máximo esplendor. Se trata de uno de los sistemas de barrancas más largos y profundos del mundo, con 60 mil km de montañas, de los cuales casi la mitad corresponde a la superficie de los precipicios. Una buena opción para conocer algunos de los atractivos de la zona en pocos días consiste en tomar un tour o rentar un auto en Chihuahua para rumbo a la Sierra ir conociendo poblaciones de interés como San Andrés, Cuauhtémoc -donde podrá comprar los más deliciosos quesos hechos por los Menonitas-, Carichi, Bocoyna, San Juanito -con sus extrañas formaciones pétreas y donde lo acogerán como en casa en unas hermosas cabañas ubicadas en pleno bosque, las de Norítari-, siguiendo hacia San Ignacio de Arareco, para disfrutar de un paseo por el lago que lleva este nombre y, finalmente, pernoctar en Creel, en el tradicional hotel Parador de la Montaña, para tomar desde ahí la ruta de Don Chepe.

En este impactante recorrido destaca el encuentro con la Barranca de Urique, la más profunda del Estado y de México, con 1 879 metros y la más conocida de la Sierra, pues tiene su origen en la unión de las barrancas del Cobre y la Tararecua. Puede admirarse en toda su majestuosidad desde la Estación Divisadero o de Areponapuchi, si se hace el trayecto por tren. No obstante, es posible llegar por carretera desde Chihuahua, en unas cinco horas. También, el sitio cuenta con pista para avionetas y desde la capital toma 50 minutos de vuelo. La forma más tradicional de llegar a este hermoso lugar es mediante el Ferrocarril Chihuahua-Pacífico.

Por los estudios que se han hecho de su constitución geológica se sabe que las barrancas están formadas principalmente por rocas volcánicas de entre 20 y 30 millones de años de antigüedad, de plena era terciaria, cuando un intenso vulcanismo levantó la Sierra Madre Occidental. Durante un lapso de casi 100 millones de años se fueron acumulando grandes cantidades de lava y millones de toneladas de ceniza que al irse depositando, conformaron las grandes mesetas de la sierra.

El Divisadero dispone de varios hoteles de cuatro estrellas, por lo general repletos de turistas provenientes de todas las latitudes, atraídos por la impactante belleza del lugar y dispuestos a visitar otros miradores, como los de la Mesa de Mogótabo y la de Güerachi, o a descender al fondo de la barranca para bañarse en limpios manantiales termales, establecer contacto con las comunidades rarámuri y adquirir sus curiosas artesanías.

En los miradores no hay restricciones de horario. De este modo, si es fanático de la fotografía podrá esperar las mejores horas para conseguir excelentes impresiones del bellísimo paisaje. El descenso a las barrancas suele durar dos días, y si le gusta el campismo es una inmejorable oportunidad de disfrute. Además, para los que gustan del turismo de aventura está el río Urique, el cual se puede recorrer en balsas acompañado por un especialista en este deporte. También, hay renta de caballos. Sin duda, abundan las opciones para la distracción.

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