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La Maldición de la Malinche enero 19, 2009

Posted by alarblog in Bolivia, Cortez, Ecuador, España, malinche, malinchismo, México, Perú.
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Siglo XVI, Hernán Cortés llega a las costas de Tabasco tras la victoria en la batalla con los indígenas, quienes abandonaron por el espanto que produjeron los caballos en los que montaban los españoles.

Como era costumbre, los indios entregaron, en señal de paz, a las mujeres a sus enemigos de combate, entre las cuales se hallaba una joven llamada Malinche, a quien bautizaran Marina, y se convirtiera en amante de Cortés y traductora-intérprete entre los españoles y los indígenas, además de hacer un trabajo de “inteligencia”, revelándole a Cortés las costumbres sociales y militares de los nativos, jugando un rol muy importante en la conquista.

De aquí se conoce el término de “Malinchismo”, apuntando a la preferencia por lo extranjero por el solo hecho de serlo, y el perjuicio a la propia cultura.

Cortés tuvo un hijo con Malinche, Martin Cortés (primogénito pero ilegítimo), y posteriormente tuvo otro hijo con Juana de Zúñiga, al que también daría el nombre de Martín Cortés. Finalizada la conquista, Cortés casó a Malinche con Juan Jaramillo, un hidalgo, quienes tuvieron una hija llamada María Jaramillo.

En la historia de México, Malinche a dado lugar a varias lecturas, ya sea como símbolo de indio seducido y abandonado, de traición a su tierra, o bien del poder de la mujer en la sociedad.

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Ciudad habitada por dioses enero 13, 2009

Posted by alarblog in México, Teotihuacan, Turismo Accesible.
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Teotihuacan, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1987, está ubicada en el Estado de México, entre los poblados de San Juan Teotihuacan y San Martín de las Pirámides y a menos de 50 Km. de Ciudad de México, y es de los sitios arqueológicos más valorados y visitados del país, por encima de Chichén-itzá y Monte Albán.

No sólo es una ciudad monumental, sino también un sitio donde la pintura de murales permite discurrir en el mundo de las figuras míticas, de dioses, jaguares, seres de la noche y cielos acuáticos.

Este antiguo centro ceremonial es de los más importantes de la América prehispánica por su impresionante trazo urbano, la majestuosidad arquitectónica y por cómo tenía influencia política y religiosa sobre otras ciudades.

Cuenta con una calle principal a partir de la cual se elevan imponentes edificios de orden ceremonial, civil, social y de vivienda, como ser las pirámides del Sol y la Luna, el Templo de Quetzalcóatl, el Palacio de Quetzalpapálotl, el Palacio de los Jaguares y la Ciudadela.

La Pirámide del Sol, construida en 200 DC. Es la mayor de todo este sitio, y la segunda en superficie de todo México (superada por la de Cholula). Alcanza una altura de 63 metros. Aquí es donde el sol se oculta el 13 de agosto.

La Pirámide de la Luna alcanza una altura de 45 metros, pero está al mismo nivel que la del Sol por encontrarse en un terreno más elevado Desde su explanada se inicia el recorrido de la Calzada de los Muertos. Impresiona su privilegiada posición si la comparamos con la de otros edificios, ya que domina la Calzada. Si se contempla la Pirámide de la Luna desde la cima de la del Sol, se aprecia cómo se integra con otros templos que la rodean, dando sin lugar a dudas la idea que no era una edificación más, sino la “figura” central o principal del conjunto.

En la Calzada de los Muertos se encuentra el Templo de Quetzalcóatl (serpiente emplumada) Cuenta la historia que los toltecas cuando llegan a este sitio, lo adoptan como propio y lo consideran una ciudad santa, donde allí enterraban a sus grandes señores. Entonces construyen este templo, ordenado por el rey Mitl (aproximadamente año 800 DC). Se puede encontrar repetidamente en el templo bustos de piedra con la figura del dios Quetzalcóatl.

El Palacio de Quetzalpapálotl (mariposa emplumada) está al oeste de la plaza de la Pirámide de la Luna y es de las edificaciones más importantes y lujosas del sitio. Se cree que fue vivienda de la jerarquía sacerdotal. En el interior de este palacio existen pinturas murales y es para destacar el Patio de los Pilares, con –justamente- pilares labrados que rodean este patio.

El Palacio de los Jaguares, construido entre 450 DC y 650 DC. tiene a dos felinos bastante grandes en ambos lados de la puerta, los cuales tienen la cabeza emplumada, con una caracola en sus patas con actitud de soplarlas como si se fuera un instrumento musical, y una hilera de conchas marinas en su cuerpo y cola, por lo que se considera que era una representación gráfica a manera de ritual para atraer la lluvia.

Al final de la Calle de los Muertos está la Ciudadela, nombre que le dieron los conquistadores españoles en s. XVI, pensando que era un fuerte militar. Hay una plaza rodeada por una muralla de piedra sobre la cual hubo casas y pequeñas edificaciones, además de ciertas edificaciones en la misma plaza, contando con una pirámide que ha sido construida sobre otra pirámide. Lo hermoso de esta pirámide “oculta” descubierta en 1917, es el gusto a viajar por el tiempo y verla de manera intacta, sin recibir el castigo del tiempo, ni de la naturaleza ni del hombre, quedando perfectamente conservados sus relieves y tallados en roca pura de belleza sobresaliente.

Cerrando es aspecto “visual” y arquitectónico de este sitio arqueológico, hay clima místico, cada 21 de marzo se reúnen poderosas fuerzas cósmicas que se reparten hacia los cuatro puntos cardinales, siendo el momento ideal para asistir a la ciudad a renovar energías, según seguidores de tradiciones espirituales prehispánicas..

Finalmente, el arte teotihuacano no se detiene en lo exterior y crea su microcosmos de vasijas y objetos ceremoniales que, ensayados por siglos, alcanzaron la perfección. Es así que la ciudad contenía barrios especializados de artesanos que proveían a la ciudad y a zonas tan alejadas como Oaxaca y Yucatán. Asimismo, y como correspondía a una ciudad cosmopolita, la ciudad llegó a tener sus barrios de grupos mayas y zapotecas.

Pocas ciudades han sido consideradas dignas de ser habitadas por los dioses, más habituados a las esferas celestes que a los dominios humanos.