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El mágico festejo de la Navidad diciembre 14, 2008

Posted by alarblog in Bolivia, Ecuador, Machu Picchu, México, Navidad, Perú.
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La Navidad es la fiesta más celebrada por los hombres. Tanto ateos como enemigos de la Iglesia, festejan a su manera, este acontecimiento de salvación. Es el recuerdo más universal que el mundo tiene de Jesucristo. Pero además de ser un recuerdo, la fiesta de Navidad es una acción de salvación para el hombre actual.

Aunque esta fiesta apunta también a la celebración de la Pascua, el Adviento (preparación para vivirla) tiene un tono muy diferente, sin dejar de invitarnos al arrepentimiento y a la conversión, el ambiente que se vive en estos días es en general festivo donde reina la esperanza y la alegría

Cada región tiene su folklore para este evento, por lo tanto vamos a ver una breve descripción de cómo se vive esta época en países andinos y México:

Bolivia
En el mes de diciembre las ciudades se visten de Navidad, infaltable el árbol decorado y el pesebre con el nacimiento del Niño Jesús junto a sus padres y a los Reyes Magos.

Al llegar el tan esperado día 24, la familia se reúne en un clima de alegría, los niños duermen hasta las 11 de la noche esperando la tan ansiada Noche Buena junto a sus padres. A las 12 de la noche se brinda deseando la paz de todos, y luego se sirve un plato exótico llamado “picana” (caldo algo picante con un toque dulce, choclo, carne de res y pollo, cebollas, papas, tomate, zanahoria y vino seco). Terminado el manjar, se abren los regalos, y cada uno cuenta sus buenos propósitos para sumar a la unión y paz del hogar.

En Sucre las familias optan por ir a la misa de gallo a las 12 de la noche para celebrar el nacimiento de Jesús, y al terminar la misa, se saca al Niño en procesión por las calles y luego de regreso a casa no faltan los bailes y villancicos con instrumentos tradicionales hasta el amanecer.

México
La navidad es un momento familiar muy especial.

Cuenta la historia que los primeros misioneros españoles llegados a México enseñaban los misterios de la religión a los indios con actuaciones teatrales. A fines del siglo XVI el Fray Diego de Soria realiza las primeras “jornadas”, en las que se recreaba la escena de María y José rumbo a Belén.

De a poco la celebración pasó de las iglesias a la casas, y el canto religioso se cambió por música popular, la liturgia se mezcló con folklore popular, y las “jornadas” ya se conocían con el nombre de “posadas”. Dichas posadas, no son otra cosa que la novena de Navidad. Empiezan el 16 de diciembre y finalizan el 24, donde una procesión desde las iglesias o casas llevan en andas la imagen de María y José, montados a burro o acompañados por un ángel, mientras un coro de niños va golpeando las puertas pidiendo hospedaje, pero éste le será negado, como sucedió siglos atrás.

Luego en los patios de las casas se rompen piñatas, que adentro tienen golosinas, maní o frutas. La más común de estas piñatas es la estrella de siete picos, donde cada uno representa un pecado capital, y el hecho de golpear y romper cada pico significa vencer al pecado, y recibir los dones de Dios representados por la fruta y los dulces.

Perú
A diferencia de otros países, aquí no se celebra el día de Acción de Gracias, en cambio la Navidad sí tiene un fuerte significado porque se reúne la familia con ánimo festivo.

En Lima, por ejemplo, las zonas comerciales se llenan de gente para ver tiendas y contagiarse del espíritu navideño, las familias salen a “jironear” por el Jirón de La Unión, o las calles de Larco.
Los niños son el alma de la fiesta, y esa noche no se tienen que acostar temprano, aguardando que den las 12 para abrazarse, felicitarse y darse regalos, corretear con las luces de bengalas y festejar con el estruendo de los cohetes.
Lo que no falta en la mesa es el pavo, el panetón, el “arroz nuestro de cada día” que va acompañado por puré de manzana y el chocolate caliente, y a la hora del brindis champagne, sidra o Inka Cola. A la mañana siguiente es curiosa la tranquilidad que reina en las calles, que están desiertas porque todos duermen, menos los niños que hacen escándalo con sus juguetes nuevos. Hay Misa de Gallo a medianoche. Aquellos que no asistieron irán el 25, pues es fiesta de guardar.
Al día siguiente, es tradición (si es que sobró) comer sándwich de pavo.

Ecuador
La navidad tiene una influencia tanto española como norteamericana.

Aún se conserva la tradición de la Novena del Niño Dios, donde la gente acude a la iglesia o se juntan en las casas para cantar villancicos o leer la Biblia. Los niños escriben cartas a Papá Noel y esperan deseosos por recibir el regalo pedido. El 24 de diciembre se acude a la misa de Gallo, pero en muy pocas iglesias se la realiza a la medianoche, así que las misas suelen ser entre las 9 y 10 de la noche. Durante estas misas muchas familias colocan a la imagen del Niño Jesús en el altar para que al final sea bendecido por el sacerdote.

El plato por excelencia y tradición es el pavo, que va acompañado de relleno o ensaladas. Un detalle muy particular entre los ecuatorianos es en el trabajo o colegios, jugar al amigo invisible, que consiste en darse regalos unos a otros de manera “secreta”.

Cabe comentar que la tradición de colocar un árbol y adornarlo con regalos y luces o velas es un rito de los países del norte de Europa que se han introducido desde hace un siglo en toda América. Si bien es una costumbre pagana relacionada con el culto del solsticio de invierno y con el culto al árbol como fuente de riqueza, hoy sobrevive en una perfecta armonía con las figuras de Belén, la celebración de la Natividad de Jesucristo y la llegada de los tres Reyes Magos.

Como vemos cada país tiene su color y tradición para las navidades, y de hecho podríamos compararlo con los festejos nuestros en Argentina, encontrando muchas similitudes y diferencias en las celebraciones, pero lo que es factor común en todas es el aire festivo y la alegría por compartirlo con los seres queridos y la emocionante sonrisa de los pequeños.

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La Leyenda de la Virgen Morena diciembre 3, 2008

Posted by alarblog in Bolivia, México, Perú, Playa, Virgen, Virgen morena.
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El 12 de diciembre es un día muy importante para México, porque más allá de las raíces religiosas, se celebra por la Virgen de Guadalupe. Es asombrosa la devoción que sienten los mexicanos por su patrona, gran símbolo de su identidad.

Nos cuenta la Historia que a mediados del siglo XVI, el indio Juan Diego caminaba por el cerro cuando escucha un hermoso canto de aves que parecían un celestial coro de niños y luego vio un resplandor y se le apareció ante él una bella mujer morena. Esta mujer le pidió que fuera a ver a Fray Juan de Zumárraga, el Obispo, y le expresara su deseo de que se construya un Templo en su nombre en el cerro del Tepeyac. Juan le comentó el pedido al Obispo, pero éste no le creyó aunque de todas formas le pidió a Juan Diego que le entregue alguna prueba que certifique la aparición.

Juan Diego vuelvió a encontrarse con la mujer y le comentó lo que el Obispo le había pedido, entonces la Virgen le responde que regrese al siguiente día. Lamentablemente el indio no pudo porque se había quedado todo el día junto a su tío Bernardino que estaba a punto de morir, además de salir en busca del sacerdote para que preparara a su tío para la muerte, pero en el camino se le apareció nuevamente la Virgen, quien le dijo que no tenga miedo y que fuera a la punta del cerro a cortar unas flores; un pedido algo ya que en esa época del año no había flores en ningún sitio.

Pero Juan Diego las encontró y las guardó en su manto; regresó y la Virgen las tomó en sus manos y le indicó que le lleve las flores al Obispo, en señal de la prueba solicitada.

Así lo hizo, pero al darle las flores al Obispo y contarle todo lo que había oído y visto, grande fue la sorpresa cuando al desplegar el manto se dio cuenta que las flores no estaban: en su lugar el rostro de la Virgen yacía impreso en la tela. Sin dudar, el Obispo mandó construir un templo en el nombre de la llamada Virgen de Guadalupe, que en esa época también fue conocida como Tonantzin o madre de todos los Dioses.

Al llegar a su casa, Juan Diego pudo presenciar el primer milagro de la Virgen morena: su tío Bernardino se había curado.

El manto además guarda y refleja símbolos realmente interesantes, como por ejemplo: las manos de la Virgen son una más clara que la otra (simbolizando el mestizaje de las razas española e indígena); una cinta amarrada en su vientre en señal de embarazo (ya que era una falta de respeto mostrar el vientre, y para indicar el embarazo se ataba una cinta, de ahí el término “estar en cinta”); el manto estrellado ( reflejando las constelaciones en el horizonte del cerro durante la aparición de la Virgen); o el ángel emplumado (que representa a Juan Diego como mensajero de la Virgen)

Lo más curioso, es que dicho manto es de fibra de maguey, que no debería tener mas de unos 40 años de vida, y sin embargo se ha conservado durante más de 300 años.

Con el tiempo el edificio dedicado a la Virgen evolucionó hasta convertirse en la Basílica de Guadalupe, construida por el gobierno mexicano.

A partir de ese momento todos los 12 de diciembre se concentran en el atrio de la Basílica cerca de 6 millones de personas. El festejo comienza el 11 a la madrugada, se cantan las infaltables mañanitas desde el altar mayor, donde se reúnen algunos de los tradicionales y más populares cantantes del país. Las mañanitas es la canción mexicana que se canta en los cumpleaños y es una forma de acercarse a la Virgen morena y verla como una figura más humana y real.

Posteriormente una gran procesión inicia su recorrido. Una procesión que no se detiene y es casi imposible ver donde comienza y donde termina. También es asombrosa la devoción que sienten los mexicanos por su patrona, la Vírgen morena, gran símbolo de la identidad mexicana.

El Señor del Veneno diciembre 1, 2008

Posted by alarblog in Cristo Negro, Machu Picchu, México, Perú.
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Frente al Zócalo, en el Altar del Perdón de la Catedral Metropolitana de México, está una de las imágenes mas veneradas de todo este recinto, la de un Cristo Negro, siendo para muchos fieles sanador de penas, confesor, y símbolo de agradecimiento.

Hay una curiosa y singular leyenda sobre este Cristo, que transcurre a principios del siglo XVII. La misma empieza narrando acerca de un hombre llamado Don Fermín de Andueza, una personal rica que contaba con bastantes propiedades, pero realmente su riqueza estaba en su humildad y alma gigante, alguien muy querido por la gente por su ayuda y beneficios a pobres y gente necesitada. Cada día se acercaba al Templo de Porta Coeli a la mañana, al entrar y salir de la iglesia le rezaba a un gran crucifijo, le besaba los pies y depositaba unas monedas de oro en el plato petitorio.

Sin embargo, Ismael Treviño, un ser egoísta y envidioso con todos, que disfrutaba del bien propio y del dolor ajeno, tenía grandes celos sobre Fermín; celos sin sentido a tal punto de hablar mal de él por doquier o de tratar de truncar sus negocios, pero cuanto más intentaba frustrar las operaciones de Fermín, mejor éstos resultaban. Los celos pasaron a ser envidia, y la envida a odio, hasta que planeó matarlo.

Para no ser descubierto en un acto de semejante maldad, preparó un pastel para entregar a Don Fermín, rociándolo con un veneno que no daba la muerte al instante, sino que poco a poco iba a ir recorriendo el cuerpo hasta apagar su vida. Se lo entrega comentandole que era un reglado de un amigo, el regidor perpetuo del Ayuntamiento, para que lo disfrute en su desayuno.

Ismael, curioso de ver como el veneno surtiría efecto y disfrutar de su malévola idea, lo siguió esa mañana y se escondió en la capilla para espiarlo, pero…la sorpresa estaba por ocurrir: Al momento que Fermín besa los pies ensangrentados del Cristo, blanco como el marfil, mágicamente se obscurecieron los pies y rápidamente terminó tiñiendo todo le cuerpo de la estatuilla, tornándolo ennegrecido como si fuera una pieza de ébano tallada. Los allí presentes que estaban rezando contemplaron impactante milagro, hasta don Fermín quedó congelado de la sorpresa.

Sobresaltado, Ismael Treviño, sale de su escondite arrepentido y confiesa a gritos su accionar. Cristo a manera de esponja, absorvió el veneno letal que Fermín tenía en su cuerpo.

Fermín con la humildad de siempre lo perdona y abraza efusivamente, además lo protegerlo de la furia y de la reprimenda del resto de los presentes, ya que se olvidada del ataque y pide arrodillar y orar en señal de agradecimiento al Cristo. Ismael, pálido, lento y sin fuerzas, se va lentamente de la iglesia, abandona la ciudad y nunca más se supo de él.

Desde este milagroso hecho, Fermín y el resto de la gente llevaron velas en señal de ofrenda al Santo Cristo, hasta que una tarde desgraciadamente una de estas velas cae y lo incendia, dejando solo cenizas de la figura.

Tiempo después fue remplazada por otro Cristo Negro, con una figura igual de impactante y su rostro sombrío que refleja una infinita belleza y los detalles lujosos en oro y plata, pero lamentablemente manos malvadas con su afán de acabar con las costumbres y tradiciones mexicanas, cerraron el Templo de Porta Coeli y se trasladó la imagen al templo antiguo de Tlaltelolco, que siendo una los más importantes tesoros del virreynato, luego fue convertido en ¡un simple almacén!

En 1944 el Señor del Veneno fue llevado a la Catedral Metropolitana, donde ya es costumbre que cada viernes al mediodía se lleve cabo una misa donde los feligreses ofrecen flores, velas y cirios para agradecer y para escuchar los milagros que este Cristo ha cumplido. La iglesia de Porta Coeli fue abierta también desde entonces y retomó su culto.

Tanto esta leyenda que recorrió todo México y fue ganando devotos, como tantas otras acerca de los cristos negros, encierran esa rica historia y misterio que al escucharlas nos hacen trasladarnos a siglos pasados y a creer que la magia y los milagros existen.