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Lunes Santo y El Señor de los Temblores noviembre 24, 2008

Posted by alarblog in Machu Picchu, Perú.
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Una de las once capillas de La Catedral de Cuzco, es la del Señor de los Temblores, con un retablo fascinante de estilo ecléctico labrado en madera de cedro y con yesería de hoja de oro y detalles en plata. Esta capilla venera al Patrón Jurado del Cuzco, el famoso Cristo Negro.

 

Cuenta la historia que en s. XVI, en la época de la colonia en el Perú, este Cristo fue regalado por el rey Carlos V de España buscando consolidar así la Ccnquista hecha por la espada e imponer su adoración (el “regalo” fue sólo el aporte monetario, ya que fue labrado usando una planta llamada maguey, utilizando una técnica cuzqueña llamada “T’eque”)

 

Luego a fines de 1650 un terremoto sacude la ciudad y la gente saca en procesión al Cristo que estaba olvidado en su altar, y ocurre que el movimiento sísmico se detuvo al instante. Fue colocado en la puerta de la Catedral mirando hacia la ciudad para frenar los constantes sacudones del sismo, generando una gran esperanza para la gente. Por este hecho se lo bautizó Señor de los Temblores y luego Patrón Jurado del Cuzco.

Desde entonces cada Lunes Santo es llevado sobre hombros, en una procesión a través de las hermosas calles principales del centro de la ciudad, tal como hacían los Incas al llevar las momias de sus ancestros.

Una multitud de creyentes acompaña. El peso de las andas es el peso de los pecados del que lo carga, y su rostro expresa cómo va a ser el año próximo; las ventanas de las casas se decoran con piezas finas de tapices aterciopelados dorados, telas y alfombras brillantes reservadas por las familias especialmente para este momento; se arrojan los pétalos morados de la flor del ñucchu, usada por los Incas  como un ofrecimiento a sus dioses paganos Kon y Wiracocha.  Estos pétalos, simbolizan la sangre de Cristo.

El clima se completa con petardos y cohetes estruendosos que opacan los cánticos y oraciones de la multitud. Como punto cúlmine se bendice a todos los fieles congregados en la plaza de Armas. Los espectadores puede apreciar el mestizaje de las religiones andinas y la Cristiandad, ya que se reúne a dos mundos diferentes, a dos sociedades diferentes.

Es imponente la imagen del Cristo, copiando las bruscas facciones de los indios, con un gesto facial grave, sombrío y con una tristeza extrema, con clavos de oro puro en sus manos y pies, incrustaciones de piedras preciosas. Lamentablemente hace 20 años robaron una corona de oro puro también adornada con piedras que pasaba kilo y medio, que ha sido remplazada por otra un tanto más liviana.

¿Pero por qué “Cristo Negro”? El detalle del matiz oscuro se dio por el humo de las velas e inciensos, que hacen de este Cristo algo sorprendente, lleno de historia y de un valor muy rico, una gran “pieza” de la escuela “cuzqueña”, que a diferencia del Cristo de los españoles que mira al cielo, éste mira al Tierra, a la Pachamama.

 

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